Crees que es fácil fingir. Crees que no me duele cuando sé
que tus sonrisas tienen otro nombre. Cuando tus miradas no se cruzan con las
mías. Cuando tus pensamientos vuelan, pero no me invitan a ese viaje. Crees que
no me duele cuando al saber que caminas en otra dirección, cuando no te
detienes frente a mi puerta. Cuando no es a mí a quién le dedicarás las últimas
palabras del día, ni las primeras por la mañana. Crees que es fácil saber que
no seré yo quien pierda la noción del tiempo estando en tu cuerpo.
No sabes cuánto duele, amor, saber que ocupa el mismo lado
de la cama que ocupé ayer. Que repetirá las caricias que te di. Que borrará de
tus labios los besos que dejé. Que no quedará ni una sola de las huellas que
dejé en tu cama.
Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando te siento a escasos
centímetros, y tu boca se posa en mi mejilla. Se me clavan mil puñales cuando
me coges las manos entre las tuyas. El mundo se me cae encima cuando me
abrazas. Crees que es fácil fingir. Si,
puede ser que sí, pero no para mí.
DA.
DA.


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